Tecnología Disruptiva

Seguro que has escuchado o leído el termino de tecnología disruptiva en más de una ocasión. Este concepto se utiliza en la actualidad para definir innovaciones tecnológicas totalmente revolucionarias. En este artículo exploramos qué es realmente una tecnología disruptiva y cómo pueden gestarse estas ideas.

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Antes de explorar en profundidad la tecnología disruptiva, debemos conocer sus orígenes. El autor del concepto fue Clayton M. Christensen, que en 1997 teorizó que, a grandes rasgos, existen dos tipos de tecnología. Fue entonces cuando se dio a conocer la tecnología disruptiva y su contraparte, la tecnología incremental.

Tecnología incremental y tecnología disruptiva

Siguiendo el marco teórico de Christensen existen dos tecnologías con pretensiones muy diferentes. Una tiene como objetivo innovar y cambiar las bases de su mercado y la otra intenta mejorar los servicios ya existentes.

  • Tecnología incremental. Este tipo de tecnología trata de potenciar el valor de los nuevos productos mejorando características que anteriores artículos ya tenían. Se trata de una evolución directa respecto a otras tecnologías para incrementar su valor. Esto genera una reducción gradual del interés por parte del usuario, puesto que no existe una novedad real.
  • Tecnología disruptiva. Esta tecnología incluye maquinaria, equipamiento, dispositivos, habilidades, metodologías y valores que requieren de una adaptación para que el usuario final pueda utilizarlos. La tecnología disruptiva suele acaparar toda la atención y sustituir a otra, desplazándola. Por ejemplo, los equipos informáticos sustituyeron a las máquinas de escribir puesto que causaron una disrupción. En conclusión, podemos decir que aporta novedades que modifican por completo el nicho de mercado que ocupan.

Cómo se gestan las ideas disruptivas

Para poner en marcha una idea disruptiva tenemos que tener en cuenta a los usuarios. Cuándo utilizarán el producto, cómo querrán utilizarse, qué aspiraciones y deseos tienen y el precio que están dispuestos a pagar. Si consideramos todos estos factores podremos generar ideas personalizadas para romper con lo establecido y asegurar su éxito.

Otro de los elementos a contemplar es, evidentemente, la tecnología. En este caso hay que pensar qué herramientas tenemos disponibles y ser realistas. ¿Qué podemos conseguir y qué existe ya?

Por último, debemos establecer un modelo de negocio. Para ello, hay que analizar el sector de la tecnología disruptiva en la que vamos a trabajar. Los modelos de negocio necesitarán una estrategia concreta y unos objetivos bien definidos. Además, será primordial tener en cuenta los costes de producción para concluir si el proceso es viable o no.

A lo largo de la historia ha habido muchas ideas disruptivas, pero no son fáciles de gestar. En la mayoría de ocasiones, estas ideas toman como base otras creaciones. Por ejemplo, contemplemos el caso del teléfono móvil. Sin la existencia de la telefonía fija, quizá habría sido imposible imaginar esta innovación.

Cómo cambia el mundo la tecnología disruptiva

La tecnología disruptiva, como hemos dicho, establece nuevas bases que sacuden los cimientos establecidos. Por ello, en un inicio, las nuevas ideas son poco populares ya que los nichos de mercado están muy afianzados. Solo algunos early adopters serán los que se encargarán de probar el producto y juzgar su utilidad y novedad. A partir de este momento, esta novedad puede alcanzar la popularidad o no en función de sus críticas.

Un ejemplo habitual en estos casos es la impresión 3D. Esta tecnología ha permitido crear en cuestión de minutos piezas y componentes complejos. Es posible implementar esta impresión incluso en el mundo de la salud para generar medicamentos personalizados y a bajo coste. En el momento de nacer esta herramienta, sus precios eran prohibitivos, pero con el tiempo han ido bajando progresivamente. Si bien es cierto que no son productos baratos, actualmente se han democratizado mucho más.

Otro de los factores que se ven afectados por la tecnología disruptiva es el sector laboral, que sufre un cierto componente de volatilidad. En este sentido, muchos jóvenes que actualmente se encuentran en proceso de formación acabarán trabajando en puestos de trabajo que hoy no existen. Por ello, solo podemos prever hasta cierto punto cómo evolucionará este sector.

En el caso del mercado y la competitividad entre las empresas, la disrupción hace que la competencia sea más activa. La gran mayoría de empresas descubre una oportunidad de mercado tras el lanzamiento de una tecnología disruptiva. Por ello, empiezan a pensar en cómo mejorar el producto y ofrecer algo mejor que el de las otras empresas. La disrupción suele provocar, básicamente, una tendencia incremental como la que describíamos antes. Esto implica que solo algunas tendrán la capacidad de desmarcarse y crear nuevas tecnologías disruptivas. Para terminar, podríamos decir que los avances tecnológicos se retroalimentan, puesto que siempre habrá empresas que quieran mejorar lo que ya existe y otras que quieran sorprender al mundo con un gran cambio.